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¿Qué es la TAE y cómo nos afecta?

ECONOMÍA PARA TODOS

LA TAE — CONCEPTO


¿Sabes lo que contratas? 

Contratar productos financieros es como ir a la compra. La experiencia y el conocimiento nos ayudarán a la hora de elegir. 

Imaginad que un chuletón (Depósito) os cuesta tres euros en la carnicería del súper (TIN), pero en la caja os dicen que el precio final son cinco euros (TAE). Esa diferencia se debe a ‘gastos o comisiones’: precio por cortar, envasar el despiece y los honorarios del carnicero.

De esta manera, la TAE hace accesible comparar los productos entre distintos Bancos. El único requisito para que la comparación sea lo más exacta posible es atender a la plazo o duración del producto. Generalmente se toma como periodo de referencia un año natural.

sale-1582335.jpgÉste último punto es justamente el que más quebraderos de cabeza y disgustos da a los consumidores, bien por desconocimiento o bien por omisión de información de las entidades financieras.

La TAE, Tasa Anual Equivalente o Tasa Anual Efectiva, es un referente financiero del mercado orientado al consumidor. En este caso, atiende a una simplificación de las enrevesadas cuentas de los bancos a la hora de ofrecer un préstamo, un depósito o cualquier otro producto financiero. Se constituyó para ‘sustituir’ a la TIN, Tasa de Interés Nominal, agregándole a ésta las comisiones que el banco cobraba, así como el plazo de la operación para ‘homogeneizar’ los productos sobre una base anual de cara a obtener el resultado es más exacto de la rentabilidad final.

 

Tipo de interés, qué es y cómo me afecta

Es el precio del dinero o el coste de oportunidad de no disponer de éste en el momento. No es el beneficio ni la rentabilidad.  Y en cuanto a nuestros ahorros podemos encontrar dos: el simple y el compuesto.

Mientras el simple solo nos genera beneficios en base al dinero que aportamos en un inicio, el compuesto lo hará sobre esa misma cuantía más los intereses generados periodo a periodo. Por lo que tendremos una progresión aritmética frente a una progresión geométrica.

Imaginad que estamos en lo alto de una cuesta de asfalto y tiramos una pelota cualquiera. Bajará hasta el final, simplemente. Ahora, vamos a lo alto de una montaña nevada y hacemos una bola de nieve de la misma dimensión que la pelota y la tiramos ladera abajo. La nieve se le irá sumando. ¿Cuál será más grande al llegar a su destino? ¿La de nieve, verdad? Ese efecto será el que trataremos de buscar para nuestros ahorros. Es decir, mientras que la pelota es el interés simple, la bola de nieve es el interés compuesto.

 

¿Y si pido un préstamo o una hipoteca?

A lo ya visto de la TAE hasta ahora, se incluyen dos conceptos: la comisión de apertura y comisión de cancelación anticipada (o amortización anticipada).

  • Comisión de apertura: engloba todos los gastos financieros de un contrato crediticio. Por lo general, sólo se cobra a la firma del contrato, pero también se puede alargar durante el tiempo que dura el préstamo. Estos gastos o comisiones no incluyen los de notaría, escrituras, etc. que de existir aumentarían la cuantía del préstamo, hasta un 10% en el caso de las hipotecas. Éstas, por ley, sólo se deberían conceder por debajo de los 40 años y a un máximo del 80% del valor de tasación del inmueble, pero en la práctica no siempre es así.
  • Comisión de cancelación o amortización anticipada: se trata del derecho a cancelar el préstamo total o parcialmente antes finalizar el plazo. Se debe a que los bancos utilizan el sistema de amortización francés: los intereses son muy fuertes al comienzo y el grueso del capital se paga al final. Si ese último tramo se “encoge”, las entidades financieras tienen derecho a una comisión, limitada por ley en los préstamos a interés variable a un máximo del 1%. Esto resulta interesante para aquellos que valoren, o aún no sepan, acortar su hipoteca.

Se puede calcular la TAE para nuestro préstamo a través de la calculadora online que pone a nuestra disposición el Banco de España.

Fuentes: El blog salmón, Invertia, Comparativas de bancos.com, OCU, Banco de España, La Vanguardia y El Economista.
Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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