Economía

A vueltas con la mochila austriaca

La mochila austriaca como arma demagoga

Gasto y más gasto. Eso es lo que supone la mochila austriaca. Algo que puede sonar una contradicción para el pensamiento Keynesiano y del Estado de Bienestar, resulta en una ayuda a los trabajadores. La cuestión es: ¿por qué y dónde se implantó, y qué repercusiones tendrá en nuestro país?

¿Qué es y dónde nace la mochila austriaca?

Este concepto nace en Austria debido a que las empresas no están obligadas a indemnizar al trabajador por despedirlo. En vez de ello realiza aportaciones a un fondo de capitalización de manera anual. De esta manera, el trabajador dispondrá de todo ese capital para emprender, complementar la jubilación o para épocas de desempleo. Eso sí, se puede saber en todo momento el dinero disponible.

De esta manera, las empresas asumen un gasto mayor por empleado; pero al no tener costes por despido, favorecen las contrataciones fijas. Si bien, esta situación en el mercado de trabajo está arraigada en la mentalidad del país austríaco. No en vano exige concienciación por parte de los trabajadores y estar preparados para un mercado laboral flexible.

Implantación en España

Según el Gobierno de Pedro Sánchez, sería una contramedida para solventar ciertos apartados de la Reforma Laboral impulsada por el Partido Popular. Aunque en realidad se trata de una prestación mixta con la ya otorgada por el desempleo. Esto se traduce en más barreras de entrada para algunos puestos de trabajo, así como un mayor coste para el empresario. Cuantía que se suma al aumento del SMI.

Se puede «hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación», en palabras del Gobierno.

Si bien, la mochila austriaca pretende ser un balón de oxígeno al futuro de nuestro sistema de pensiones. Por desgracia, al buscar implementarse como un plan de pensiones dentro de la empresa, con total de movilidad en caso de cambio, solo el 12,5% de los trabajadores podrán beneficiarse de ello. Al menos, eso es lo que se desprende del estudio llevado a cabo por National Netherlanden.

Pese a ello, no se conjuga con medidas concretas que busquen acabar con los contratos temporales. De esta manera, la mochila austriaca es una medida que a falta de medidas que la apuntalen no está pensada para cuajar en nuestro mercado laboral, que no brilla por su flexibilidad. Especialmente en esta etapa de desaceleración, que requiere facilitar la contratación a los empresarios para que no se vuelva a la senda de la destrucción de empleo.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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