Opinión

La violencia de ultraizquierda y VOX

Los altercados violentos convocados por la ultraizquierda no encuentran respuesta similar en VOX

¡Alerta antifascista! Pero no por VOX, sino por Iglesias, sus cachorros y las CDR. Aquella indignación del 15 M que duró unos meses a Podemos antes de virar hacia la extrema izquierda hoy la recoge VOX. Y es que no es para menos, la gente se cansa del sectarismo, de hablar para unos pocos y del pensamiento único en forma de corrección política.

La palabra facha y fascista ya está tan manida que comienza a ser más meme que insulto. Lo mismo de la ‘ultraderecha’, encarnada por PP y Ciudadanos hasta anteayer -si Vox le parece ultraderecha a Iglesias, no quiero saber qué palabra usaría para Trump-. Y ese es el problema: si no te gusta una ley de violencia de género que fulmina la presunción de inocencia, quieres acabar con las mujeres -en el quinto país del mundo con mejor bienestar para ellas; no como Cuba, punto negro en el último informe de Derechos Humanos-.

Eres facha

Te tildan así si eres crítico con la izquierda -la APR de Madrid Central, el no belén de Madrid, pero sí el equivalente para el Islam y la cultura china-. Eres homófobo si no compartes la adopción pero sí el matrimonio. Eres fascista si no te ríes de la derecha o llamas ultraderecha a lo que esté más a la derecha del PSOE.

Sí, es cierto, el punto de la inmigración del programa de VOX es discutible; pero el resto recoge propuestas de la izquierda y derecha. Desde recorte del gasto político a invertir en sanidad, educación y luchar por puestos de trabajos dignos. Además, se les tacha de antidemocráticos y anticonstitucionales sin haber incitado a ‘reventar’ ningún acto de otro partido. Si bien, se les achaca buscar la supresión de las Autonomías. Raíz del problema actual en Cataluña y de otros tantos previos -aunque no implica que no lo vayan a reiterpretar-.

Manipulación

Estamos rodeado de esta y de esa superioridad moral de la izquierda violenta que trata de trasladar a otros sus desmanes. Aquella que no acepta un resultado en las urnas, como en el 36 con la CEDA. Aquella que te da una paliza -como al estudiante vasco- por hablar de España. Aquella que pacta con golpistas en las cárceles y tachan a Otegui de hombre de paz mientras gritan a Ortega Lara que vuelva al zulo.

Los mismos que subvencionan a grupos feministas que solo tienen ojos para “las suyas”, deseando violaciones a las que no son de “su cuerda” como a Inés Arrimadas; y que callan ante barbaridades cometidas por grupos extranjeros. Los mismos de los que no quieren dar estadísticas en la violencia de género, esa que dicen ‘machista’, para no desviarse de su hoja de ruta sobre su enemigo.

Podríamos seguir así varias horas, pero el mensaje es el mismo: estamos hartos. También cansados de no poder expresarnos con la libertad que nos otorga nuestra Constitución. No solo lo refleja la gente que ha votado a VOX -algunos  lo fueron del PSOE y de Podemos. Esto lo saben y por eso quieren jugar al miedo y a la descalificación. Así que, lo mismo que hizo relevante a Podemos, lo hará con VOX. El primero provocó el ‘nacimiento’ del segundo.

Tampoco queremos seguir deslegitimizando la Contitución. Aquella que tras 200 años nadie cuestiona en EE.UU., al igual que en Francia -con menos años de vida-. ¿Alguien se imagina que tengamos que volver a votar nuestro Código Civil de hace más de un siglo? Lo dicho.

Así que, cada uno que saque su propia conclusión.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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