Opinión

La URJC tiene un Montón de problemas

Montón, otra “víctima célebre” de los dudosos postgrados universitarios en la URJC.

Vaya por delante que yo mismo soy un antiguo alumno de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) con una doble licenciatura en Periodismo y Economía, y puedo decir que poco tiene que ver el jolgorio en esos postgrado con lo que es el profesorado y la seriedad en los estudios superiores de toda a la vida.

Problemas, curiosidades y tiranteces hay en la URJC, como en todas las universidades; y al igual que en ellas, existen polémicas que implican al consejo de estudiantes y al rectorado. La sinergia entre unos y otros siempre fue demasiado evidente para los estudiantes, así como las consecuencias lógicas de varias de sus acciones con las que, en ocasiones, se llegaba a interrumpir alguna clase sin consentimiento de profesor o alumnado como quien hace y deshace creyéndose terrateniente en una casa prestada.

Idiosincrasia de la URJC

Curioso, y con cierto toque hilarante, que las polémicas en el caso de la URJC siempre han empezado por las habituales parrilladas y paellas gigantes de parte de González-Trevijano en sus postulaciones a rector. Mentideros, haylos, como en otros patios, siempre sembraban aquellas dudas razonables sobre arrumacos, que no chanchullos, conformados a la vista de todos en pos de quitar hierro al asunto si lo había.

Y es aquí donde el tercio se tuerce, pues el profesorado capaz, obligado a impartir ciertas lecciones en los postgrados, se afana más en la investigación y en las clases de diario, donde se juegan el pan. No en vano, casi todos mis profesores en la rama de Economía generan informes que sirven tanto para datos en los que el Gobierno se detiene a estudiar o copa noticias de relevancia en los medios. Uno de esos casos son los estudios sobre la economía sumergida.

El CASO DE ALGUNOS MÁSTERES EN LA URJC

Para colmo, y en caso de que algún intrépido quiera acceder a ciertos postgrados en los que hay bastantes convalidaciones, lo más probable es que acabe en una clase copada de estudiantes chinos -y no se trata de una generalización jocosa de varios países asiáticos- en la que no importa que la clase se imparta en inglés o español; a diferencia del título, muy valorado para ellos al emitirlos de nuestro país. Para más inri, al no conocer el idioma, se valen de un traductor, con Internet y conexión directa con otros aparatos incluido. Allá en la conciencia de cada uno cómo use la tecnología y el caso que le haga a sus escrúpulos. Premisa extensible a los políticos y a aquellos que se lo permiten.

Desconozco si lo acaecido con Cifuentes ha cambiado algo la situación; pero lo que es seguro es que debe tener consecuencias. La cuestión es que afectarán a los de siempre: alumnos honrados y buen profesorado, que los hay, como estudiantes de matrícula y aquellos mediocres o ausentes. Desde luego, no es verdad que salimos menos preparados que en otras Universidades. De hecho, tuvimos mejor preparación en ciertas materias, y peor en otras; algo común al resto de facultades.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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