Opinión

La exhumación de Pedro Sánchez

EXHUMACIÓN, CUANDO EL ARTE DE PREDICAR CON EL EJEMPLO QUEDA GRANDE

Al tener un Gobierno copado de ministros con «muertos en el armario», resulta más interesante una exhumación en casa ajena a que comulguen con ruedas de molino. Suele volverse contra uno cuan lanzamiento de bumerán.

Y es que tras el fugaz calentón de Felipe González, la prepotencia de Pedro Sánchez ha sido la respuesta más desproporcionada y de peor talante vista en Democracia. Tanto, que trascendió la prensa nacional, a imagen y semejanza de Donald Trump.

 

Como ya comenté en un artículo anterior, tratarían de usar un tema de índole social menor (relacionado con la Igualdad) para cambios que tuvieran que ver con la Constitución. Lo que pretende el Gobierno con los PGE

 

De haber sido un político de derechas, nadie hubiera defendido tan tremebunda desfachatez de sátrapa. No basta con ser guapo y hablar bien, sino en ser coherente. Partiendo de que a un ministro y a un presidente se les paga por tomar decisiones, no por sus másteres -que sí deberían poseer su equipo, los que llevan a la mesa de su máximo responsable los asuntos bien mascados-.

El colmo de esa soberbia le llegó a Sánchez la semana pasada, cuando Rivera, el más listo del hemiciclo, les pilló a todos a pie cambiado -a Casado por carecer de las tablas de Rajoy, a Iglesias por estar pendiente de los desayunos de TVE y a Pedro por creerse el más inteligente-. En lo que creía una jugada maestra contra Casado y su máster, dejó caer a Montón, una de sus ministras -y amiga, como la catalogó, al igual que decenas de ellos que ‘colocó’ en puestos de responsabilidad, como a su mujer-. Y es aquí, en su tesis, donde quiso dar lecciones sin poder dar ejemplo. A su vez, convertía la exhumación de Franco en su baza mediática personal.

HUIDA HACIA DELANTE

Hace ya meses, Whatsapp mediante, comentaba en mis grupos habituales, cuando salían con esas barrabasadas sobre Casado -que es inocente hasta que se demuestre lo contrario, algo que a muchos incomoda y les hace lucir el doble rasero típico de los adláteres de Pedro Sánchez-, que a al Presidente interino le habían escrito la tesis y que, en esencia, también debería dimitir si el listón lo pone tan alto.

Aquí entraba en juego sus falacia típicas: demuéstralo. Por supuesto, era imposible hacerlo al no poder acceder al texto y, por supuesto, cargaban de vuelta contra lo cursado por el ahora líder popular, que «no tuvo que hacer trabajo de fin de máster».

No contentos con ello, la coctelera mezclaba las puertas giratorias del PSOE, que hicieron doctor a Pedro Sánchez, con un tribunal de amigos juzgando su propia tesis… ¡Pero esto no es corrupción? Supongo que no lo será, porque solo lo es cuando la perpetran los partidos a su derecha. Lo dicho: todos son iguales. La exhumación, al fin y al cabo, es un movimiento publicitario.

Lejos de la transparencia, con la que predica, seguimos esperando que el Gobierno haga público el informe de los programas de plagio, que no tienen los filtros que han indicado -a qué mastuerzo se le ocurre creer a pies juntillas que un programa de ámbito académico puede filtrar a la vez noticias de prensa, guiones de presentaciones y coloquios, el BOE, informes de Industria y hasta gráficos-. Es decir, ese famoso 21%, que salta de un increíble 1%  (lo que es imposible, pues supondrían unas 20 líneas de fuentes citadas en 430 y pico páginas de tesis) en un caso excepcional de ilusionismo digno de Uri Geller.

MALABARES Y CONTRADICCIONES

Otra polémica saltó con la última argucia para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Pedro Sánchez y su equipo han decidido usar un tema tan sensible como la violencia de género para incluir la tramitación que permita sortear el Senado y que prohíban sus PGE. Un atropello que de hacerlo el PP ya se hubieran llenado las calles de protestas. Todo un fraude de ley al albergar dos textos legales de distinta índole. Conste que en este otro artículo había pensado que harían algo así, pero no que se tuviera la bajeza moral de usar la violencia de género como escudo; lo que demuestra el fin político de esta lacra social.

Como comentaba: doble rasero, el mismo que Sánchez quiere aplicar al suprimir los aforamientos después de haberse abstenido dos veces como diputado y queriéndose apropiar de la propuesta de Ciudadanos que es la que será debatida en la cámara. Claro que esto se le puede volver en contra, pero está tan cegado en el PP y en su campaña de márketing que fía a sus afines lavar su imagen. Algo así como la entrevista que se realizó -porque él solito se repreguntaba en vez de contestar- con Ana Pastor, en lo que más le incomodó fue el sillón, en el que no cabe a duras penas un hombre de su envergadura. El resto, un monólogo aburrido con el que generó más incertidumbre en los mercados.

No, Pedro, atacarte a ti en lo personal no es atacar a la Democracia, porque tú fuiste el primero en hacerlo al resto de rivales políticos ante todos los españoles. Más allá de lo que opine de Rodríguez Zapatero, su talante está y estará a años luz de tu chulería de barrio, de matón, de bravucón de discoteca, pues «eso va con el cargo».

MINISTROS DE DUDOSO PASADO Y PRESENTE COMPLICADO

Pedro Sánchez no es el único pendiente de una exhumación, razón por la que su Gobierno parece más interesado en desviar esta atención a los restos de Franco.

Màxim, el breve, fue eso: breve por escamotear unos euros a Hacienda; Montón, por lo mismo que la izquierda aplaudió a OK Diario (caso Cifuentes, que venían de hablar de la Gürtel), y que ahora critican tildándolo de panfleto; Montero, cuya labor está ligada a los turbulentos coletazos que marcaron el ERE en Andalucía y a una corrupción tan excesiva como la del PP; Maroto, con líos medioambientales aún por explicar –o dimitir-; lista a la que ahora se suma Dolores Delgado gracias a su relación con el comisario Villarejo, al que negó conocer profesionalmente, mas si personalmente, tras las grabaciones -motivos más que de sobra para dimitir con el listón tan alto-, algo sobre lo que la muleta morada (Podemos), siquiera ha querido pronunciarse.

Centrándonos en el ahora, Margarita Robles, llena de demagogia quiso romper acuerdos comerciales que dan de comer a varias familias. Todo muy pacifista, hay que reconocerlo. Y como en este nuevo (des)Gobierno cada uno va a lo suyo y el jefe no se entera porque está posando en el Falcon o subiendo los dibujos de sus retoños a las redes sociales; se meten «goles por la escuadra» (y en propia). Robles, en una Democracia con sentido común tenía que haber dejado su cartera libre tras tamaña rectificación del Presidente. Un jefe de Estado al que su escudero (en este caso escudera), nunca sale a defender.

PEDRO DUQUE, EL ÚNICO LIBRE DE ‘PECADO’

No recuerdo legislatura tan personalista -o egocéntrica- como esta, en la que la figura del Presidente se desgaste más rápido -sin argumentos externos como la Gürtel- en tan poco tiempo.

Al final, el único que se va a poder salvar de la exhumación, será nuestro astronauta, Pedro Duque, que, de momento, pasa inadvertido. Eso, siendo ministro, es hasta bueno; lo malo, es que su jefe, el presidente del Gobierno, le ha buscado un «marrón» por el tema de las universidades y por las que aún no ha dado la cara. Suerte tiene que nadie se lo reprocha.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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