Cine

Ha nacido una estrella [Crítica]

Bradley Cooper ‘tiene algo que decir’ con su opera prima, Ha nacido una estrella. Una delante y otra detrás de las cámaras.

Ha nacido una estrella nos cuenta el romance entre Jack, un famoso rockero adicto a las drogas y con problemas de audición, y Ally, una joven con talento para la música pero a la que no le llegó su oportunidad. Tras un casual encuentro en un club de drag-queens después de un concierto de Jack, ambos comienzan una tortuosa relación; pero llena de amor que llevará a Ally a los más alto de los escenarios mientras Jack se va perdiendo poco a poco en sus adicciones. Se trata de una cuarta reedición de la película homónima con vistas a la versión protagonizada por Barbara Streisand.

Sencillamente emocionante. Empiezas con los pelos de punta y acabas con lágrimas en los ojos. Si el séptimo arte mide la categoría de una obra por la capacidad de emocionarnos, Ha nacido una estrella es la digna heredera de Sucedió una noche, El silencio de los corderos y Alguien voló sobre el nido del cuco. Y es que Bradley Cooper (Resacón en las Vegas) en el papel de Jack, que también se estrena en la dirección, no solo nos deleita con en el mejor de su carrera, sino que encuentra en Lady Gaga, interpretando a Ally, a todo un fenómeno de la actuación. Canta, baila, llora, ríe y convence con tanta naturalidad que no parece que sea su primer papel. Negarle es Oscar sería incomprensible.

Opinión

La película funciona por ella y por su música; y por la frescura tras las cámaras de Cooper. La química entre los dos es más que evidente desde su primer encuentro; pero va un paso más allá cuando ambos comparten micrófono. Ha nacido una estrella trasciende. No se trata de una reinvención de las películas musicales y románticas, pero sí la actualiza. De hecho, conserva mucho de sus clichés, a excepción de la tensión que supone una breve ruptura. Cuestión que planea sobre la pareja en ciertos puntos. Lo que la diferencia del resto, y de las versiones anteriores, es que tiene algo que decir. Nos muestra un amor incondicional, en el que la comprensión y la complicidad priman por encima de todo. En un equipo que se apoya mutuamente más allá de sus defectos y que busca superarlos por el otro.

Guion

Justamente estos son los que hacen que un guion que pierde fuerza pasada la hora, sea creíble tras habernos atrapado por completo. Ally, una mujer talentosa, pero acomplejada por su físico -casi como si fuera una biografía de Gaga-; Jack, un músico que se refugia en la bebida por culpa de su padre y que le ayuda a sobrellevar sus problemas de audición. Contraposición que Cooper deja claro en los primeros minutos de la cinta, con ese guiño a sus predecesoras. Cabe destacar el giro de guion al final del metraje, cuando todo parecía visto para sentencia.

 

Apartado artístico

Y es que si la actuación de Gaga es sobresaliente, el estreno de Cooper en la dirección sigue la misma tónica. No solo aporta una frescura que necesitaba la industria, sino que cuida con mimo cada detalle del guion que coescribió con Eric Roth y Will Fetters para con la puesta en pantalla y con la música. La forma en cuida la iluminación y los colores en cada secuencia es sencillamente espeluznante. Arriesga, sí. No es la mejor fotografía que hemos visto en el cine; pero el toque tan fresco y a la vez natural que le da Cooper consigue envolvernos. Un trabajo titánico que hasta requirió grabar en directo y en pleno festival. El secreto es el trabajo detrás de la película y de un montaje notable.

Aunque lo más destacado es el acierto con que dispone la cámara. Es efectivo, solvente y directo. No hay genialidades sobresalientes como las de Spielberg; pero no por ello esa sencillez que consigue Cooper está al alcance de cualquiera. Todo un talento oculto de uno de los ‘guapos’ de Hollywood que, además, se ha destapado como cantante.

Música

Y es en este último punto donde recae lo mejor de la película. Tanto Cooper como Gaga se han involucrado en este apartado. Sallow, tema principal de la película y que se ha convertido en un himno de la misma, trasciende. Ha nacido una estrella consigue emparejarse a Ghost y Titanic en este apartado. Incluso lo supera gracias al talento de sus intérpretes. Al fin y al cabo es una película musical sobre el romance de dos músicos con una banda sonora con múltiples registros que te costará dejar de tararear.

Ha nacido una estrella tiene su parecido con La la land, pero también muchas diferencias. Si la película protagonizada por Ryan Gosling era la que Hollywood necesitaba, pero no la que merecía ganar; la que nos ocupa viaja en sentido opuesto. Es la cinta que la industria merecía y que necesitaba ganar en los Oscar.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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