Economía

¿España va bien? Indicadores económicos y expectativas

Expectativas económicas: el fantasma de Zapatero vuelve a sobrevolar La Moncloa

Con mucha seguridad a nadie se le hace extraño escuchar a expertos y tertulianos hablar de la importancia de las expectativas, comportamiento de los consumidores, indicadores económicos y algunos vocablos económicos más. Tampoco se han olvidado aquellas palabras de Zapatero sobre nuestra Economía y el giro que dio en su política durante el segundo mandato. Estrategia que ha copiado Sánchez ante todos los frentes que él solo abrió: Franco, el independentismo y el aumento de la indignación popular.

Todo un deja vu de la década más oscura de la historia reciente que es la Democracia. Ahora bien, ¿existen motivos para temer una nueva recesión? Por el momento, España muestra síntomas de desaceleración. Expectativas nada buenas para la Economía; pero ya escarmentamos en carne propia cómo acaba nada contracorriente y negar la realidad. Para ello, vamos a analizar tanto los factores internos como externos que inciden en las expectativas de los agentes para dilucidar la verdadero situación patria.

Empleo

El paro en diciembre de 2018 fue una gran noticia con tintes de precaución. Por fin la afiliación a la Seguridad Social recupera niveles precrisis, con más de 19 millones de personas; pero seguimos contando más de tres millones de parados. Esto, unido a una reducción del 6% en las contrataciones del mes de diciembre de 2018 respecto al de 2017 nos indica que la Economía precisa un cambio estructural firme en el mercado de trabajo.

Aunque la reforma laboral de Mariano Rajoy ha ayudado mucho a la recuperación, encontrando en este año la mejora en los empleos que hasta ahora acuciaba, la reducción del paro ha perdido mucho fuelle, . Momento propicio para políticas activas y algo más laxas. Desde luego, una traba clara a estos datos es la subida del SMI ideada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y es que la demagogia detrás del SMI puede reconducirnos a la senda que vivimos durante la segunda etapa de Rodríguez Zapatero al frente del gobierno.

De momento, el primer día hábil de 2019 se ha saldado con 274.ooo despidos tras el alza el mayor alza del SMI en la Democracia.

Crecimiento económico

En 2018, pese a la inestabilidad política, hemos contado con un crecimiento fuerte, y las expectativas lo refuerzan. La cuestión es que esos datos tan positivos irán decreciendo conforme el paso de los meses. De esta manera, el PIB nos indica que existen ciertos sectores o aspectos en la propia Economía que requieren algún tipo de ajuste. De esta manera, pasaremos de un crecimiento en 2018 del 2,6% al 2,3% en 2019.

Por supuesto, hay factores internos que impedirán un mayor crecimiento. Entre ellos destaca la inversión pública. Por ejemplo, el regalo del Gobierno ante las pretensiones secesionistas dejará a los canarios sin esa cuantía para infraestructuras. Hecho que podríamos trasladar a los casos de Galicia o Extremadura, por ejemplo. No en vano, una mejora en ellas, podría ayudar a un mayor crecimiento, amén de otras políticas activas por parte de la Administración.

Sector exterior

Durante los últimos años, esta parte de la Economía ha sido un importante apoyo para la recuperación. La transformación de este mismo, otorgando mayor peso a productos manufacturados ha sido clave para ello. Estos datos los podemos encontrar en el PMI manufacturero, ahora cercano a 50, la barrera entre el crecimiento y el retroceso.

Industria

Tanto el Índice de Producción Industrial como la cifra de negocios de la industria cuentan con resultados positivos en 2018, pero menores al del año pasado. Indica cierta desaceleración del sector. Dato que se torna importante al escudriñar el menor consumo eléctrico de las grandes industrias españolas -además del sector servicios-. Y es que según Red Eléctrica Española, el consumo eléctrico ha acumulado caídas consecutivas en la segunda mitad del año.

Consumo

Uno de los indicadores más recurrentes es el Índice de Confianza del Consumidor. Es cierto que creció paulatinamente durante el gobierno de Rajoy; pero su tendencia ha sido a la baja desde la llegada de Sánchez al poder tras la moción de censura. La rebaja en más de 10 puntos durante el curso pasado sitúa este indicador en 90,9, por debajo de la cuantía que considera positiva la visión de la percepción de los consumidores, la centena.

Sector automovilístico y matrículas

Durante los últimos cuatro meses de 2018 las matriculaciones de coches nuevos descendieron. Esto se debe a que ante el anuncio del Gobierno de su plan contra el diésel, muchos consumidores adelantaron las compras -expectativas-. Si bien, el resultado final no ha afectado de manera negativa a las matriculaciones, que crecen por sexto año consecutivo -7% en 2018-. La cuestión es la incertidumbre. Las prohibiciones al diésel, la aún poca desarrollada infraestructura eléctrica y los costes de estos vehículos son variables que marcarán las expectativas de los consumidores.

Deuda pública, fin de estímulos y de la ‘Hucha de las pensiones’

Las deudas hay que pagarlas, especialmente porque se encuentra la gran parte en manos Chinas -no como en Italia, que la adquiere la propia sociedad-. La hucha ya no da más de sí y el número de pensionistas aumenta exponencialmente. Esto, unido al fin de las ayudas del Banco Central nos abocará a destinar más recursos a satisfacerla. Lo que se traduce en la necesidad de ajustes presupuestario y recortes.

La economía española está a punto de abalanzarse sobre un precipicio estructural. Es por ello que más que los viajes en Falcon, se requiere una profunda reflexión sobre el actual sistema de reparto, el derroche autonómico y las redes clientelares que se han instaurado en el PSOE, PP y Podemos. Inasumible, especialmente con la Curva de la felicidad de Pedro Sánchez respeto a sus Presupuestos. Los mismos que Bruselas le vetó y en los que situaba el déficit en torno al 2%, casi un punto más de lo pactado por Mariano Rajoy con Europa.

Adelgazar los miles de observatorios  existentes -tanto de género como de otro tipo- que no materialicen de forma efectista su ayuda al objetivo destinado es una frivolidad que no tiene cabida en un Estado de Derecho. De otra manera, nuestra deuda -sita en el 97% del PIB-seguirá creciendo sin control pese a que en momentos como el actual son los adecuados para disponer medidas estructurales y sostenidas.

A esto hay que añadirle el aumento del precio del barril de brent. Y es que un precio tan bajo como los años anteriores ha sido, también, un balón de oxígeno para nuestro comercio exterior. Al igual que las famosas palabras de Mario Draghi.

Guerra comercial y Brexit

Puede que para los planes de Trump sea todo un éxito; pero para Europa, en especial para España, no nos beneficia en absoluto. Es por ello que nuestro sector exterior se ha visto ya ralentizado. Y más que lo hará en vista de la incertidumbre. Además, ya hemos visto como multinacionales que pretendían arraigarse en nuestro territorio se han decantado por la vecina Portugal o por otros países de la UE.

Es cierto que ambos problemas son importantes para nuestra Economía; pero hemos perdido la ocasión de aprovecharlos para generar una mayor extranjera directa y, quizá, un cambio en el modelo productivo a medio-largo plazo. Por el momento, las expectativas de la economía China se estiman a la baja, con el impacto negativo que eso conlleva en el agregado mundial.

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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