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Cospedal se comió a sí misma

María Dolores de Cospedal fue víctima de su propia ambición

Cospedal fue, hasta hace bien poco, una de las mujeres con más influencia y peso en el Partido Popular. Aquella que ostentó la cartera de Defensa en la última etapa de Mariano Rajoy en La Moncloa, llegó a ser considerada como una de las sucesoras del gallego. De no ser por su ambición y por Villarejo, podría haber evitado su deshonroso final político.

Los hechos que perpetró Cospedal en las entrañas de Génova fue de un esperpento político de proporciones casi bíblicas. Y aunque se quedó a medio camino del Watergate, no hay figura que resista tal juicio mediático a su ética.

Es grave, sí; tardó en desprenderse de su escaño, también. Ya no solo se trata de un ejercicio de responsabilidad diferida. Estamos ante una maniobra política de Casado para forzar la dimisión de la otra Dolores, Delgado.

Carlos Herrera preguntó a su conocido Grande-Marlaska, ahora ministro de Justicia, qué hecho le parecía más grave. Se encontró con la respuesta del político, no con la del juez. De esta forma, solo consiguió soliviantar al ministro con una batería dura de cuestiones.

Vaya por delante que Grande-Marlaska tiene un colchón mullido a su espalda. Y es que se ha ganado el respeto (casi) de todos con su lucha contra ETA.

Quizá por ello me decepcionó; pero también demostró su talla al no enterrar ni un milímetro la imagen de su colega Delgado. En términos políticos -y éticos-, lo de Cospedal no tiene cabida; pero que la actual ministra de Interior se riera de la red de prostitución que le confesó Villarejo, y ocultara la pernoctación de jueces y fiscales con menores es de una corrupción moral, e institucional, a la altura de la exdiputada popular.

LA FUENTE DE VILLAREJO

De regreso a Génova, parece que poco a poco todo le queda más de cara a Casado. Primero, la resolución del “caso Máster”; segundo, la partida a cuentagotas de la vieja guardia de Rajoy.

La cuestión es que puede que esa calma chicha no se quede por mucho tiempo en la sede del PP. Aún quedan muchos flecos de la Gürtel por cortar -nunca mejor dicho-. Amén de otras actuaciones por descubrir.

De momento, Bárcenas no ha acabado con el PP, tampoco Ciudadanos o Albert Rivera. Aunque esto aún puede cambiar con Villarejo. Y como he comentado en ocasiones anteriores, la fuente del excomisario apunta al CNI o a un juez dada su exactitud y su términos.

Y con esto, sin querer apuntar a nadie, creo que todos intuimos quién puede ser la fuente cuando hablamos de magistrados. Todo, dadas las figuras relevantes sobre las que han versado las escuchas.

 

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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