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11M: el olvido y las incógnitas 15 años después

El 11M está lleno de interrogantes, pero también de una dejadez por parte del Gobierno que hace daño a las víctimas

El olvido se produce cuando la memoria (histórica) se preocupa más por los fantasmas del pretérito que por el sufrimiento de los que vivimos el presente. Esto es lo que ocurre con el 11M: el peor atentado que ha sufrido nuestro país en cientos de años.

Un crimen que encumbró de nuevo al PSOE al poder, y que encontró en José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy un olvido despreciable, del que también Manuela Carmena es cómplice. Y es que cuatro años después, el deteriorado monumento a las víctimas solo recibe atención para la foto protocolaria de la fecha.

El relato oficial falaz del 11M

El juicio se cerró en falso. Una obviedad hasta para los muchos medios de comunicación que tras lo dicho por Villarejo empiezan a cambiar la autoría islamista por la de las cloacas. Tanto empeño en reescribir la Guerra Civil y desenterrar a Franco y tan poco afán por el atroz crimen de hace 15 años. A 5 de prescribir y cuyas pruebas fueron borradas durante los horas previas y sucesivas a la jornada de reflexión.

Este relato oficial plagado de incongruencias sería digno de mofa de tratarse de una película dirigida por Álex de la Iglesia o de un libro esbozado por Juan Madrid. Copias del Corán en perfecto estado y encontradas tras una explosión que voló casi una planta entera en Leganés;

Una furgoneta colocada por arte de magia y con una cinta grabada con versos del Corán que antes de pasar por comisaría carecía de restos de explosivos tras un registro con perros; una mochila que aparece por casualidad 18 horas después en una comisaría y en perfecto estado y con metralla, catalogada como prueba fundamental del caso;

Un supuesto autor material situado en Alcalá de Henares por dos testigos rumanas de las que no hay constancia de videovigilancia ni de otro vestigio sobre su aparición en la estación de la Renfe, y unos cómplices que supuestamente se suicidaron en esa explosión de Leganés con los pantalones del revés.

A esto hay que añadirle que las explosiones se produjeron en cuatro trenes distintos, con precisión milimétrica y cuyo centro se halló en aquella zona en la que causaron el mayor daño posible. Algo que no encaja con el perfil suicida y civil con el que se catalogó a los ‘suicidas’ . Un modus operandi más propio de operaciones militares.

Inteligencia y desinformación

Operaciones militares que se llevaron a cabo cuatro días antes de las Elecciones Generales en el intento de golpe de Estado que se produjo en Guinea Ecuatorial. Hecho reconocido por uno de los mercenarios que lo perpetró y entró en España aprovechando la confusión. Un operación propia de Inteligencia y que entrelazó a los servicios secretos marroquíes y al CNI de manera velada pero suficiente.

Lo suficiente como para que al menos con el tipo de explosivos robados de una mina y de los que guardaba la Guardia Civil, habituales de ETA, se usaran para confundir a las fuerzas del orden y encontraran la coartada en un informe del Tedax corregido con Typex. Información conocida por el CNI y que, reconocido en entrevistas, nunca fue revelada a José María Aznar durante el 11M.

La operación estaba preparada, a nadie le cabe ninguna duda. Incluso a los presos de ETA se les dieron palizas en las cárceles y algunos nombres vinculados a la banda terrorista criticaron duramente lo ocurrido, así como todas las formaciones políticas. Y es que entre las pruebas encontradas por la Policía y la Guardia Civil, los tipos de explosivos y los seguimientos anteriores parecían conducir a ello.

Escenario que cambió pasado mediodía, cuando el expresidente de Gobierno, José María Aznar, dio una rueda de prensa con un mensaje enigmático. Palabras acerca de negar un cambio en la soberanía nacional que han supuesto el viraje de la política nacional. Y es que tras esta declaración fue cuando comenzaron a surgir todas aquellas pruebas que relacionaron los atentados con el Islam.

Momento en que el PSOE, gracias sobre todo a Rubalcaba, comenzó una estrategia de acoso y derribo.

Jornada de reflexión, juicio y ascensos

El Partido socialista se afanó en repetir que lo acaecido era culpa del Pacto de las Azores y de la guerra de Irak. Argumentario que sostuvo hasta en la jornada de reflexión tras una majadería e ilegalidad nunca antes vista en España. Curioso cuanto menos que años antes del 11M el propio Aznar avisara de la peligrosidad de los terroristas islámicos.

Con el PP fuera de juego pese a la mayoría absoluta un par de días antes a tenor de todas las encuestas, Zapatero llegó a La Moncloa. Con las pruebas desparecidas, se inició un juicio que no interesó a nadie de su gabinete.

Un juicio que se cerró con un alegato por escrito en el que se reconocía lo perverso de la matanza, y a la vez que era imposible esclarecer la autoría intelectual. Hecho que contrasta por lo dicho por el juez Bermúdez que instruyó el caso «España no está preparada para conocer la verdad».

Si bien, lo más vergonzoso de todo fue atender a los ascensos concedidos a aquellos cargos y juristas que ‘colaboraron’ en las trabas a la verdad. Una comedia nacional que se fue diluyendo entre bambalinas con el mismo ímpetu que ha tenido el Gobierno en olvidar el peor atentado sufrido por nuestro país.

Extrema izquierda y el Islam

El 11M también marcó un cambio significativo. Sectores de la extrema izquierda comenzaron la campaña de corrección política que hoy nos ahoga. La que nos dice qué podemos y no decir, y hasta de qué hablar. Esta misma con la que se nos tacha de xenófobos si hablamos de los fanáticos islamistas como terroristas o si sostenemos que hay que tener cuidado en nuestras fronteras para que no pase ningún terrorista.

Un extrema izquierda que se cuelga pancartas de “Welcome Refugees”, denigra al cristianismo y subvenciona al Islam mientras coloca en puestos de responsabilidad a practicantes. Una extrema izquierda que se llena la boca de la lucha contra el machismo y defiende por encima de todo a una religión que denigra a la mujer. Y lo hace mientras mira hacia otro lado los asesinatos de gays en esos países o los crímenes contra la humanidad en Venezuela.

¿A nadie se le hace extraña tan fortuita casualidad, especialmente cuando repitieron por activa y por pasiva que fueron terroristas islamistas los que perpetraron el 11M, como sugirió ETA en Gara? Demasiada fijación y exaltación por el Islam que coincide en sujetos con aquellos que llevaron a Pedro Sánchez a La Moncloa.

Es por ello que no estoy seguro de si estamos condenados a repetir los mismos actos con demasiada frecuencia o que hemos dado alas a unos políticos cuyo interés es el bolsillo propio.

De lo que sí estoy seguro es que hoy veremos centenares de fotos de políticos. Hasta Carmen Calvo y Begoña, si cabe, haciendo un paripé, como en el 8M. Pero lo que casi seguro que no veremos ni escucharemos hoy es a un político pedir que se revele por fin la verdad del 11M, al que ahora achacan a las cloacas del Estado.

 

Juan Pedro de Frutos
Periodista digital en Madrid

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